Cine retro: Tiburón (revisado).

Esta semana, vamos a tocar el tema del terror otra vez. Un género del que ya he tenido el placer de escribirte en posts anteriores como los dedicados al videojuego Forbidden Siren, la película Jacob’s Ladder, o bien al célebre escritor H.P.Lovecraft , con el que tuve el placer de hacer una colaboración en muy buena compañía.

  Además, es increíble la  cantidad de criaturas interesantes de ficción a las que podemos relacionar con este género, cada una de ellas con sus propias características que las hacen únicas, tales como vampiros, demonios, zombies, y demás bichejos de pesadilla. Algunos incluso cuentan con nombre y apellidos propios, como el célebre Freddy Kruegger o Jason Vorhees, aunque personalmente me apasionan las historias de fantasmas y/o elementos que alteren la mente de los personajes que tratan de sobrevivir a su encuentro, pues a nivel narrativo dan mucho juego.

  También podríamos hablar de otros productos del género en que el antagonista es un ser humano, de lo cual también hay mucho de dónde tirar y que algún día podría traerte al blog.

  Vamos, que dentro del cine de terror hay la tira de posibilidades para todos los gustos.

  Sin embargo, admito que he tenido una espinita clavada durante mucho tiempo y que espero poder sacarme con este post dedicado a una película que, curiosamente, podría ser hasta discutible que se trate de un producto relacionado con este género, pues no pocos la clasifican como un thriller. Pero para mi, ha sido una producción que me ha hecho pasarlo realmente mal durante años. No por que me desagradara, pues nunca traigo nada al blog que no me guste o gustara en algún momento, sino por el verdadero temor que llegué a tener hacía esta película cuando era pequeño, y que no pude apreciar del todo hasta que empecé a peinar alguna que otra cana.

  Me refiero a una producción muy especial, de estas cuya banda sonora es perfectamente identificable por casi todos con solo escuchar sus primeras notas. Te dejo un link directo para que puedas escuchar este mítico tema, que en su obra original servía para avisarnos de que algo terrible estaba a punto de suceder.

  Escucharlo o no, ya es tu decisión.

  Jaws Main Theme. 

  Este tema fue trabajo del señor John Williams (Nueva York, 8 de febrero de 1932). Célebre compositor que ha trabajado con grandes orquestas y dirigido innumerables conciertos, además de crear algunos temas para televisión e incluso la música para varios juegos olímpicos.

  Pero aquello por lo que este genio creativo es principalmente conocido, es por componer los temas centrales de películas conocidas por todos y de gran éxito, entre las que se encuentran La Marcha Imperial que pudimos escuchar por primera vez en Star Wars: El Imperio Contraataca, o los temas principales de La lista de Schindler, Jurassic Park, El violinista en el tejado, El imperio del Sol, Memorias de una Geisha y muchas más.

  Solo con el apartado musical de la película que protagoniza este post, y el impresionante palmares del compositor del tema principal, ya te puedes imaginar que esta película Tiburón forma parte de un grupo muy selecto.

El maestro John Williams.

  Y como de costumbre, ya me estoy liando.

  Permite que te relate la trama de esta película. Aunque con este nombre, incluso si no la has visto, ya se intuye por dónde pueden ir los tiros.

  Sin más, se bienvenido al blog y espero que te guste el post.

  La acción transcurre en la pequeña localidad de Amity, un habitual destino de vacaciones ubicado en una isla de Nueva Inglaterra. Es el clásico lugar en dónde todos quienes nacen allí y residen todo el año se conocen entre ellos, estando mas que acostumbrados a la vida isleña y formando una solida comunidad un tanto cerrada, pero que de algún modo todos los nativos dependen directa o indirectamente del turismo. De modo que el inicio de la temporada estival es un grandioso acontecimiento sobradamente esperado por todos, pues implica la reapertura de muchos negocios, el comienzo del trabajo duro y la llegada de ingresos. Al fin y al cabo, por muy cerca que tengas la playa todo el año y por mucho que se disfrute el verano al vivir en lugares así, igualmente hay que pagar el alquiler (o la hipoteca), cubrir facturas y llenar la nevera como todo quisqui.

  Sin embargo, una noche ocurre algo terrible.

  Cierto grupo de amigos se reúne para dar una fiesta en la playa. Alrededor de una fogata, todos los presentes escuchan música, y toman varias copas alegremente en un ambiente de lo más agradable. Entonces, una joven llamada Chrissie Watkins (interpretada por Susan Backline) decide darse un baño, en parte para atraer la atención de un joven presente a la fiesta. Ambos avanzan corriendo al agua, persiguiéndose entre risas. Sin embargo, el frustrado Romeo lleva encima una cogorza de campeonato y se queda dormido en la orilla, mientras que Chrissie se adentra en el mar y decide nadar hasta una boya cercana. Repentinamente, nota que algo tira de ella con fuerza. El susto de la joven no es nada en comparación a cuando al instante siguiente, un dolor atroz recorre su cuerpo mientras bajo el agua hay algo que la zarandea violentamente y la sumerge en las profundidades marinas.

Así se rodó la secuencia del ataque a Chrissie. La actriz llevaba un pantalón con arnés sujeto a unos cables de los que tiraban un equipo de especialistas con equipo de submarinismo.

  Al día siguiente, conocemos a Martin Brody (Roy Scheider), el sheriff de esta simpática localidad costera que a duras penas está empezando a conocer. Y es que Brody no lleva ni un año viviendo en Amity Island, pues se ha mudado recientemente a este idílico lugar junto a su mujer Ellen (Lorraine Gary), y sus dos hijos pequeños: Sean (Jay Mello) y Michael (Chris Rebello). La intención del sheriff al mudarse a este lugar, con fama de que nunca pasa nada malo, es huir de la difícil vida que tenía como agente de policía en Nueva York. Y pese a tener miedo al agua (¡lo llevas claro majete!) tomó el puesto sin pensarlo dos veces, decidido a pasar el resto de sus días al lado de la playa, bajando gatitos de los árboles y resolviendo robos de bicicletas.

Sin embargo, todo cambia cuando recibe el aviso sobre el hallazgo del cadáver de Chrissie en la orilla de la playa. O lo que queda de ella.

  Tras un examen preliminar, el forense establece que la joven murió por el ataque causado por un tiburón. Intuyendo el peligro que esto puede significar, Brody pide al alcalde Larry Vaughn (Murray Hamilton) que cierre las playas al público. Sin embargo, Vaughn se niega rotundamente a hacer tal cosa, pues la temporada turística está a punto de empezar y teme las incalculables pérdidas económicas que padecerá la comunidad si sale a la luz que un tiburón ronda el lugar, obligando al forense a cambiar el informe de Chrissie para alegar que esta murió debido a las heridas sufridas por la hélice de un barco.

  Como podrás imaginar con la sagacidad que te caracteriza, oh apreciada persona lectora que vives en el universo al otro lado de la pantalla, el escualo sigue causando varias víctimas mortales pese a los esfuerzos de Brody. De modo que este decide pedir ayuda a un reputado biólogo marino del instituto oceanográfico, un apasionado de su campo llamado Matt Hooper (Richard Dreyfuss) para que le ayude a capturar al tiburón. Por su parte, el ayuntamiento se ve tan desbordado por la crítica de su gestión, que decide ofrecer una importante recompensa para quien atrape a la bestia, llamando así la atención de Sam Quint (interpretado por el actor Robert Shaw, de quien ya tuve el placer de escribirte en el post de la película El Golpe), un rudo lobo de mar con más horas en el océano que en tierra y que se dedica profesionalmente a perseguir estos animales.

De izquierda a derecha: Quint, Brody, y Hooper.

  Pese a sus diferencias personales, los tres se verán obligados a unir fuerzas para hacerse a la mar con tal de poner fin a la amenaza, poniendo en grave peligro sus vidas. Pues el tiburón no solo se trata de una bestia de dimensiones colosales, sino que además resultará ser un temible adversario de instinto asesino y devorador.

  Si quieres saber como termina, ya sabes lo que te toca: ver la película. Pues yo no te lo voy a contar.

  Pero, ¿de dónde sale la idea de esta historia?, pues de una novela del autor Peter Benchley. La verdad que este sujeto sabía muy bien lo que escribía, pues anteriormente trabajó en publicaciones de peso como el National Geographic (de la que llegó a ser editor), NewsWeek y el Washington Post, demostrando interés por la divulgación científica y la conservación de ecosistemas marinos.

  Jaws fue su primera novela, la cual recibió como encargo de la editorial Double Day. Para escribirla se basó en varios hechos históricos, principalmente en diversos ataques de tiburones que se produjeron el 1916 en la poza del río Matawan en New Jersey. Entonces, dos productores cinematográficos de Universal Pictures, Richard D. Zanuck y David Brown Baren, descubrieron esta novela ANTES DE QUE FUERA PUBLICADA gracias a una revista (que supongo sería alguna en dónde trabajaba Benchley), terminando por adquirir los derechos de la novela.

La novela en que se basó la película.

En varias fuentes consultadas al respecto, se insinúa que Benchley era un escritor más bien del montón, cuando no directamente regulero, y eso siendo amables. Supongo que esto se basa en que Jaws es una novela más bien sencilla, sin muchas pretensiones, con cierto toque costumbrista, y destinada a ser una lectura fácil para la mayoría del público (como si esto fuera malo). En definitiva, un best seller. Y la verdad sea dicha, la novela no es tan mala como muchos dicen. Entre sus páginas, el autor no escatima en detalles muy descriptivos sobre los ataques de El Gran Pez (como llama al tiburón), con abundancia de casquería y escenas de estas que retuercen al leerlas, lo cual puede echar para atrás a más de uno, pero lo cierto es que es entretenida y el hombre tenía un cierto talento.

  Pero me estoy liando de nuevo.

  Después de  Jaws (Tiburón), siguió escribiendo varias novelas más del mismo estilo, como por ejemplo White Shark, The Island, o The Deep. Pero también obras divulgativas como Ocean Planet: Writings and Images of the Sea, o Shark Trouble: True Stories about sharks and the sea. Por si acaso lo estás pensando, ninguno de estos títulos aparecen en la película, pues se escribieron posteriormente. De hecho, el libro que está leyendo Brody en cierta escena del film me parece que es Danger at the Sea de Alec Fraser-Brunner. Pero no es el único, pues diría que también aparecen SHARK (grande Jacques Cousteau), y About Sharks and Shark Attack de David H. Davies, pero no estoy muy seguro. Si lo sabes, te agradecería mucho tu ayuda a través de la caja de comentarios.

———Entrando en la Dimensión Spoiler. Leer bajo tu responsabilidad o salta esta parte——-

  Como podrás imaginar, existen numerosas diferencias entre el libro y la película a nivel narrativo, lo cual es inevitable siempre que se adapta una historia para un medio distinto de aquel para el que fue creada. Empezando por varios personajes que no aparecieron en pantalla, como Billy, el hijo mayor de Brody, o el periodista Harry Meadows del periódico local. Además, también se omiten subtramas enteras, como los muchos chanchullos y negocios turbios en los que se ve envuelto el corrupto alcalde Vaughn. Eso por no hablar de varias escenas que si aparecen en la película pero no en la novela, como la captura de un primer tiburón que resultó no ser el que estaban buscando los protagonistas. Sin embargo, la mayor cantidad de diferencias se centran en los distintos finales que tienen novela y película, así como el carácter de varios de sus personajes principales, descripciones, y modo de ser. Por ejemplo: Hooper tiene un carácter muy distinto al del libro y tiene una aventura con Ellen Brody, esposa del sheriff y retratada como una mujer aburguesada que se estableció inicialmente en la isla por amor a su marido, pero que en la actualidad está cansada de todo y añora su vida anterior. Además, Hooper tiene un destino final muy distinto en ambas versiones de la historia.

  Por otro lado, el propio Martin Brody también tiene un carácter muy diferente al que se muestra en la película. Y lejos de ser un forastero recién llegado a la isla Amity, resulta que es un nativo del lugar, conocido por todos y que cumple con el arquetipo de héroe local, llevando más de seis años en el puesto.

  Y así podríamos seguir largo y tendido, pero aún queda mucho post por delante. De modo que si quieres saber más y el libro logra caer en tus manos, pues ya te digo que no es mala lectura.

——————Saliendo de la Dimensión Spoiler————————————————————————-

El autor Peter Benchley tuvo un pequeño papel en la película como el reportero de noticias.

  A lo que íbamos.

  La cosa es que Benchley también escribió los tres borradores iniciales del guion, que luego fue retocado por el guionista Carl Gottlieb, responsable de trabajos como la película El Cavernícola (1981) o capítulos para series de TV como La Extraña Pareja, y que además tuvo un pequeño papel en el film como el empresario local Ben Meadows. La intención de Gottlieb era introducir algunos segmentos cómicos en el guion, aunque bueno, cómicos dentro de la línea general de la película, ojo. A ellos se les unió el destacado guionista John Millius (a quien conocemos por trabajos como Harry el Sucio, 1941, Harry el Fuerte, Conan el Bárbaro, de la que también fue director, o Apocalypse Now entre otros), para que se ocupara principalmente de revisar los diversos diálogos de la película.

  Llegados a este punto, creo que ya va siendo hora de hablar sobre uno de los grandes implicados en la realización deTiburón: su director.

  En un primer momento, Universal Pictures pensó en Dick Richards y John Sturge para esta tarea, pero finalmente se contó con un director casi desconocido en aquel momento, y que apenas contaba con 27 añitos. No sé si lo conocerás (guiño guiño), se trataba de un tal Steven Spielberg. Bromas aparte, ¿Qué puedo comentarte de este buen señor que no se sepa ya?, siendo el responsable de dirigir títulos tan conocidos como Jurassic Park, E.T. El Extraterrestre, Indiana Jones en Busca del Arca Perdida, la reciente Ready Player One, La Terminal, Encuentros en la Tercera Fase, La lista de Schindler, y muchas, pero que muchas más, pues sobran las palabras.

<<Selfieeeee>>

  De hecho, antes de Tiburón, el bueno de Spielberg solo había dirigido la película Sugarland Express, que en España fue conocida como Loca Evasión, así como algunos algunos para diversas series como Duel (El diablo sobre ruedas) y Colombo.

  Llama la atención que Spielberg estuvo a punto de  abandonar el proyecto al poco de empezar, pues temía que tras Tiburón solo le llamaran para trabajos similares, limitando así su creatividad. Sin embargo, el productor David Brown le recordó que estaba obligado por contrato a seguir adelante y le comentó que no debía preocuparse, pues tras esta película podría rodar cuanto le vinieran en gana. Como demostraron los hechos posteriores, Brown no se equivocó.

  Sin embargo, creo que si el pobre Spielberg hubiera sabido lo que le esperaba con esta producción, igual se lo pensaba dos veces, pues tras las cámaras, esta película tiene una historia realmente increíble, marcada por desgracias e inconvenientes de todo tipo.

  Empecemos por el protagonista de esta historia: El Tiburón.

  Para dar vida al terrorífico escualo, se crearon tres animatrónicos distintos: uno que se encontraba abierto por el lado izquierdo, otro por el lado derecho, y el último por la parte inferior del mismo, con tal de facilitar que los técnicos (hasta un equipo de 14 profesionales era necesario para hacerlos funcionar), pudieran acceder a su maquinaria de ser necesario. A estos tres pescadetes mecánicos se les puso el cariñoso nombre de Bruce, en homenaje al abogado de Spielberg: Bruce Ramer, supongo que por la costumbre norteamericana de llamar <<tiburones>> a los abogados. Pero me temo que llegado cierto punto del rodaje, de cariño quedaba más bien poco.

«El tiburón se estropea, toma 258».

Spielberg tenía la idea de que al tiburón se le viera en pantalla desde el principio, pero se ve que estos tres complejos animatrónicos, probados previamente en grandes cubas de agua potable, tenían la mala costumbre de averiarse gravemente cuando los introducían en el mar, pues el salitre estropeaba sus mecanismos internos. En una ocasión, uno de ellos quedó sumergido en el mar varios días hasta que lograron sacarlo. Aparte que para la escena en que el personaje de Hooper (Richard Dreyfuss) se adentra en la jaula para tiburones, no era factible usar estos tiburones mecánicos. ¿Solución?, rodar la escena con tiburones REALES con la ayuda de dos destacados expertos en estos animales: el matrimonio formado por Valerie y Robert Taylor.

Robert y Valerie Taylor.

Sin embargo, los tiburones de verdad no estaban por la labor y pasaban un poco de todo, ignorando al actor. A todo esto hay que añadir otro problema, y es que en un momento previo de la película comentan que el antagonista de la película es una bestia impresionante que alcanza las dos toneladas y media, llegando a medir más de siete metros de largo, mientras que los tiburones reales se ve que no alcanzaban estas dimensiones. De modo que cuando el actor Richard Dreyfuss se encontraba dentro de la jaula con estos peces a su bola, era muy notorio que las medidas descritas anteriormente no coincidían. Para poner remedio a esta situación fue necesario agudizar el ingenio y encontrar una solución creativa, la cual no fue otra que sustituir a Dreyfuss por un extra de estatura mucho menor (no es broma ni invent) para rodar esta escena. De modo que cuando “vemos” al personaje de Hooper embutido en el traje de neopreno y con sus gafas de bucear revelando unos ojos asustados, no se trata de Richard Dreyfuss, sino de este otro actor más bajito.

Y si creías que los problemas terminan aquí, siento decirte que esto es solo la punta del iceberg.

Siguiendo con las dificultades técnicas, encontramos que con frecuencia aparecían pequeños veleros dentro de cuadro en escenas dónde se supone que los tres protagonistas están solos en alta mar. Por lo que un miembro del equipo técnico tuvo que dedicarse a la curiosa tarea de calcular cuanto tiempo tardarían en salir estos pequeños barquitos del cuadro de grabación y dar el aviso de que podían seguir con el rodaje. Eso por no nombrar que las cámaras también tendían a estropearse debido al agua salada de mar, para lo cual no ayudaba en absoluto que Spielberg se empecinara en grabar muchos planos (cámara en mano) lo más cerca posible del agua. Para colmo, el barco Orca que vemos en la película, y sobre los cuales navegaban los protagonistas, ¡se hundía con los actores a bordo! La cosa fue a tal extremo que fue necesario utilizar hasta tres barcos distintos para, finalmente, conseguir rodar estas secuencias.

Pero ojo, que eso no es todo. Pues los actores también aportaron lo suyo al montón.

De entrada, Spielberg exigió desde el primer momento que los tres personajes principales fueran protagonizados por actores “que no fueran muy conocidos”, evitando así que una super estrella eclipsara a quien deseaba que fuera el auténtico protagonista del show: el tiburón. La elección final, en base a esa afirmación, puede ser bastante discutible, pues los tres miembros principales del reparto (Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss) no son precisamente actores del montón y ya para entonces tenían sus tablas. Esta decisión del director provocó que Charton Heston (mítico actor que estaba muy interesado en interpretar al sheriff Martin Brody al igual que Robert Duval), se enemistara con Spielberg, negándose a trabajar con él en proyectos futuros cuando le rechazó para el papel.

Y si esto hubiera sido todo, pues mira, ni tan mal. Pero a lo dicho, hay que sumar que se produjeron muchos problemas causados por el elenco principal, incluyendo mareos en las escenas rodadas en el barco (el que se hundía con frecuencia, sí), y problemas de alcoholismo por parte de algún que otro miembro del reparto, que con frecuencia acudía al set de rodaje borracho como una cuba. Para colmo de males, Dreyfuss y Shaw no es que se llevaran precisamente bien, de modo que no solo chocaban sus personajes, sino también ellos mismos. Cosa que Spielberg decidió fomentar para que sus actuaciones parecieran más realistas, animando a Dreyfuss para que picara a Shawn, diciéndole que todo era broma y que su compañero no iba en serio al enfadarse (pero sí iba en serio… ¡ya le vale a Spielberg!).

Vamos, que entre una cosa y la otra, los tres millones de dólares que tenían de presupuesto terminaron convirtiéndose en nueve, lo cual en la época era una cifra más impresionante que en la actualidad. Y al final, los 57 días de rodaje previstos se alargaron hasta 110. Nunca antes una producción de cine se había salido tanto del presupuesto inicial ni se había demorado tanto. Spielberg no solo lo pasó fatal, sino que el pobre hombre estaba realmente preocupado por todo ello y pensaba que nunca más volvería a trabajar como director después de todo lo que estaba ocurriendo con esta producción.

«Estoy harto de todo ya… ¡muerde Bruce!»

Pero al final las cosas fueron muy distintas a como imaginaba.

No sé si crees en el universo, la fortuna, la suerte, que todo al final pasa por algo o no, pero con la historia de este caótico rodaje, la verdad es que a uno le entran ganas de pensárselo. Y es que al final, todo salió de maravilla.

Debido a los incidentes técnicos con los animatrónicos, el director no tuvo más remedio que reducir drásticamente los minutos de metraje en los que aparecían y recurrir a varios “trucos”, como rodar muchas escenas desde el punto de vista del tiburón. Lo cual aportó a la película una atmósfera de suspense e intriga muy lograda que se convirtió en una seña de identidad de la misma. El rodaje con tiburones reales logró un momento imprevisto en que uno de los animales se enganchaba con una cuerda y lograr un efecto muy interesante en cámara. Las dificultades técnicas lograron superarse (como los veleros en cuadro de rodaje), y pese a sus diferencias personales, el elenco logró una actuación soberbia y muy realista que se convirtió en uno de los puntos fuertes de esta producción. Además de aportar escenas improvisadas que han pasado a la historia del cine, como la mítica frase de Brody <<Necesitará un barco más grande>> (que no estaba en el guión), el relato de Quint sobre el barco USS Indianapolis cuando le pidieron al actor que contara una historia de marineros para dar más veracidad al personaje (historia que encima está basada en un hecho real),  y bordando todas las demás secuencias, como cuando comparan heridas. Incluso Dreyfuss y Shaw terminaron compartiendo una cierta camaradería, al igual que sus personajes.

Otra ventaja obtenida, gracias a todas estas “desgracias”, fue que para no estar parados mientras esperaban a que los animatrónicos estuvieran en condiciones, el equipo se dedicó a rodar otras escenas varias veces para poder pulirlas y que estas quedaran lo mejor posible, llegando a obtener un resultado inmejorable.

  Incluso el exagerado retraso de la producción aportó algo positivo.

«¡Quita bicho!»

  El rodaje empezó en mayo de 1974 y el estreno estaba previsto para navidad del mismo año, pues en esta época es cuando se proyectan las películas de mayor éxito. Sin embargo, esto tuvo que posponerse hasta el verano del año siguiente. ¿Problema?, que por aquellos entonces, en los meses estivales no iba al cine ni el Tato, pues era el momento en que se estrenaban las películas consideradas de peor calidad. Llegados a este punto, y después de todos los esfuerzos y dificultades, Universal Pictures no pensaba tirar la toalla ni de broma, sino todo lo contrario. De moso que pusieron dos millones de dólares sobre la mesa para lograr la más impresionante campaña publicitaria vista hasta entonces para una película: anuncios de televisión, infinidad de productos con la imagen del poster promocional, radio, prensa… en fin, un despliegue de medios brutal. Además de tomar la decisión de que la película se estrenara en la mayor cantidad de cines posible en lugar de empezar por los más importantes y expandirse a partir de este punto, lo cual es una decisión realmente insólita en aquel momento, ya que esta medida era propia de las películas consideradas malas hasta por los propios estudios cinematográficos.

  Finalmente, valió la pena todo el esfuerzo.

  Tiburón se convirtió en un éxito sin precedentes, logrando recuperar todo el presupuesto a su segunda semana de estreno. De hecho, llegaría a recaudar una cifra superior a los 480 millones de dólares, convirtiéndose en un exitazo de crítica y taquilla. Y no solo esto, sino que con todo lo comentado, esta producción no solo inició el fenómeno de los “blockbusters veraniegos”, sino que se convirtió en la primera superproducción de la historia del cine moderno que empezó el fenómeno del «merchandising». A partir del gran éxito de esta película, no falta quien dice que logró salvar a la industria cinematográfica de la temible crisis que llevaba sufriendo desde hacía años.

  Por supuesto, esto le vino de perlas a Peter Benchley, que tras el estreno de la película logró vender una increíble cantidad de copias de su novela Jaws. Y por supuesto también a Spielberg, quien al final vio como este rodaje de auténtica pesadilla se convertiría en su trampolín a la fama.

  Pero esta es otra historia.

La productora <<Bad Hat Harry>> tomó su nombre a raíz de una escena de la película. Cuando Brody le dice al anciano Harry <<que gorro más feo Harry>> (that’s some bad hat Harry).

  En resumen. No me parece nada exagerado que se la considere una de las mejores películas de la historia. Siendo el guion, las interpretaciones, y la atmósfera de tensión tan bien lograda, así como lo bien hilvanada que está la historia principal, subtramas, y este sutil toque a denuncia al sistema y misticismo del hombre contra la naturaleza, las partes más destacables de la misma, llegando a convertirla en una de estas producciones que ver al menos una vez en la vida… preferiblemente con los pies fuera del agua.

  En España tuvimos que esperar hasta diciembre de 1975 para poder disfrutarla, y ni que decir que se convirtió también en todo un éxito que posteriormente se emitió varias veces por televisión, especialmente en las cadenas TVE1 y Tele5. Pero llegados a este punto, me gustaría hacer un pequeño inciso, pues con el tiempo, por aquí nos ha salido un pequeño problema con esta película. Si te soy sincero, a lo largo de esta semana he tenido problemas para encontrar esta película con las voces del primer doblaje, pues por lo que he oído (que yo de estos temas no tengo ni idea y por esto solicito tu ayuda si puedes arrojar algo de luz a este tema), la nueva tecnología de sonido 5.1 no soporta una remasterización del doblaje de 1975. Razón por la que en nuestro país Tiburón tuvo que doblarse de nuevo con otros actores. Voy a ponerte un ejemplo; en el primer doblaje, Quint fue doblado el grandioso doblador Arsenio Corsellas (te recomiendo que busques su trabajo en YouTube, no tiene desperdicio), mientras que para el nuevo sonido, esto ha sido un trabajo de Paco Hernández. Poca  broma con esto, porque es un pedazo profesional como la copa de un pino que puso voz a Charles Bronson y a Patrick Stewart en la primera trilogía de X-Men, entre otros trabajos. Y sin embargo, sea la costumbre o cualquier otra cosa, la película cambia demasiado. La verdad, no sé que tan difícil podría ser que los canales de streaming y los formatos físicos pudieran dar a elegir entre el nuevo doblaje o el original y que cada uno elija el que prefiera, pero para mi, ojalá lo hicieran. ¿Tú que opinas?

  Volviendo al tema que nos ocupa, incluso después de tantos años del estreno de la película Tiburón, no cabe duda de que esta impactó muy fuerte. Buena prueba de ello es que se terminara convirtiendo en una saga con tres películas más (sobre las que mejor no entrar en materia), y que produjo todo un fenómeno en el cine al popularizar las películas dónde aparecieran escualos en gran variedad de formas que abarca desde grandes producciones hasta el cine de serie B.

En una misma imagen se encuentra una de las mejores películas que existen, y una de las peores.

De hecho, es tal el éxito de Tiburón que existen musicales basados en la película. Y el uso del plural es correcto, en serio, pues existe más de una obra de este estilo. Al parecer, destaca especialmente uno que en lugar de replicar la película, como sí hace el de Bradford Little Theatre, solo está inspirado en ella: Bruce, a new musical. Yo personalmente no los he visto porque este género no me llama mucho (sin decir que sea malo, ojo), pero si te interesa lo suficiente, te animo a que emprendas tu propia investigación al respecto.

Para terminar, esta película cuenta con gran variedad de referencias en otras obras y parodias a punta pala, incluyendo una portada para la revista satírica Mad Magazine. Y por supuesto, merchandising a porrillo, como no podía ser de otra manera en la película que supuestamente inició este fenómeno comercial. De este modo, podemos encontrar Legos, camisetas, posters, juguetes de la marca Fisher-Price, funkos, cómics, el juego de mesa oficial creado por la empresa Ravensburger (la de los puzzles), tazas… y por supuesto videojuegos, como el que apareció en su momento para Spectrum+128k y el Jaws Unleashed de PS2, en el que manejabas al tiburón. Personalmente, no he jugado a este último, pero no deja de ser una curiosidad.

Imagen del juego Tiburón para ordenadores Spectrum. Que viejo me siento al ver esto…
El escualo Bruce de la película <<Buscando a Nemo>> se llama así en honor a la película <<Tiburón>>. Incluso existe una curiosa teoría fan que relaciona ambos personajes como padre e hijo.

  Pero, ¿tu que opinas de todo esto?, ¿has visto esta película alguna vez?, ¿Qué te pareció?, como siempre, ya sabes que tus comentarios son más que bienvenidos.

  Y hasta aquí llega este post.

  Como recomendación de la semana, quiero presentarte uno de los últimos blogs que he conocido: La tortuga mecánica.

  A primer golpe de vista, puede parecer otra bitácora que se centra en la cultura pop y retro. Pero basta con darse una vuelta por el mismo, y leer alguno de sus increíbles posts para darte cuenta de que no es del montón ni mucho menos. De verdad que estoy francamente impresionado con el detallado trabajo de documentación que se aprecian entre sus líneas, además de la cercanía con que está descrito. Pero sobre todo, quiero destacar su genial sentido del humor y la dedicación con que trata sus escritos. Dinamita de la buena que no puedes dejar escapar, y a la que auguro un prometedor futuro. Si por casualidad su autor está leyendo estás líneas, ¡sigue así, compa!

mecanicatortuga.blogspot.com/

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  Y ya me despido de ti hasta el próximo domingo 4 de julio.  No sin antes recordarte que ya está disponible en formato digital mi libro LOS OTROS TÚ: Relatos de ciencia-ficción y terror en otros universos.

  Espero que te guste.

  Hasta entonces, te deseo feliz semana. Cuídate mucho y pásalo bien.

  Salud, ánimo, y éxito.

Bufff, menuda caries le ha salido al pobre Bruce. ¡Hasta la semana que viene buenas gentes!

Comments

  1. Esta película nos hizo mirar bien en el agua antes de entrar… Incluso en la bañera o la piscina toy que teníamos en el patio… Viniéndonos a la mente esa melodía que todos hemos tarareado antes de darnos un chapuzón y mirando de reojo por si las moscas… O mejor dicho los tiburones.
    Enorme post el que te has marcado, crack!!!
    Ahora solo nos queda compartir para que llegue a muchísima más gente para que tenga cuidado antes de entrar al agua xD.
    Un abrazote, compañero!!

    1. ¡Hola Compa! Encantado de saludarte y bienvenido 😀
      Ya te digo si esta película nos hizo mirar bien el agua antes de darnos un chapuzón en la playa. Y es que aparte del pelotazo que fue y el éxito en que se convirtió, nos puso esta sensación a todos. Aparte que, como bien dices, esta mítica melodía nos ha acompañado desde entonces a muchos.
      Como siempre, gracias de todo corazón por el apoyo que me das. De verdad que no tengo palabras.
      Un abrazo bien grande, y ojo con los bichos marinos.

  2. Me ha encantado.
    Es increíble ver el espíritu creativo sobre las más intrincadas adversidades de una producción tan complicada y, al mismo tiempo, tan encantadoramente sencilla . Éste es un trabajo que se palpa en la cinta y que se extraña cada vez más, donde el mundo esta invadido por pantallas verdes y efectos sin alma.

    Para mi Tiburón es una de las mejores películas de terror submarino, ya sea por su historia o por la tensión que provoca la cámara que tu muy bien has descrito.

    También es cierto que desató un terror colectivo en las mentes más ignorantes, lo que ocasionó una matanza indiscriminada de estas criaturas, que poco hacen en la vida real. No digo que la película lo provocará, sino la reacción desmedida de personas no informadas.

    Muchas gracias por la mención, me ha llegado al corazoncillo, y mi café y yo te esperamos el 4 de julio para más!!!
    Un abrazo!!!

    1. ¡Hola compa 99Cyborg :D! Como siempre, un placer saldarte. ¡Eres más que bienvenido!
      En este sentido, la verdad que esta producción me ha sorprendido muy gratamente y admito que la investigación para este post me ha dejado bien clara esta lección: no rendirse ante las dificultades y luchar siempre por salir adelante. Es todo un ejemplo el como usaron la creatividad para salir adelante de todos los inconvenientes que surgieron durante el rodaje. Hacía tiempo que había oído en diversas fuentes que fue un proceso muy complicado el llevar adelante esta producción, pero está claro que el resultado valió la pena y se convirtió en una de las mejores películas que hay. Curiosamente, muchas de las adversidades que tuvieron que afrontar sirvieron para lograr que la película fuera aún mejor y hasta se convirtiera en seña de identidad de la película. En cierto modo, me recuerda mucho a la niebla de Silent Hill: lo que empezó siendo un recurso para afrontar un obstáculo, terminó siendo un punto a favor y hasta algo característico.
      En este punto también estoy completamente de acuerdo. No puedo negar que los efectos actuales, generados por ordenador y «pantallas verdes» son francamente espectaculares, pero personalmente me quedo con estos elementos clásicos en que la parte «sobrenatural y fantástica» del cine esta presente de forma física en el plató y los actores podían interactuar directamente, como es el caso de esta película… aunque Bruce se estropeara tanto. Y es que todos efectos de maquillaje, efectos, animatrónicos y demás, tienen un encanto especial al que no me puedo resistir. Aparte que imagino que será mucho más fácil para los actores trabajar con elementos así, que no estár todo el rato en un set «todo de color verde» y tener que estar imaginando todo el rato lo que luego se añadirá a la película tras el montaje. Por poner un ejemplo, imagino el «tras las cámaras» de «Alien: El octavo pasajero» (por decir una), y la diferencia que debe haber para un actor en interactuar con un actor disfrazado de xenomorfo en un plató con los pasillos de la nave, que hacerlo con un actor todo vestido de verde como si fuera un pepino y que el director me dijera «imagina que es un extraterrestre aterrador»… me temo que a mi me daría la risa.
      Desgraciadamente, y volviendo a Tiburón, esto fue una desgracia. El autor de la novela, Peter Benchley realmente era un divulgador que pretendía dar conciencia de la importancia que tienen para el ecosistema marino estas criaturas. Aparte que el rodaje de la escena de la jaula también pone de manifiesto que estos animales no son las máquinas devoradoras que creemos. No son buenos ni malos, siguen sus instintos.
      Un placer mencionar tu genial blog, la verdad que te lo estás currando y creo que estás haciendo un gran trabajo. Un placer contribuir (por poco que sea) a darlo a conocer. ¡Te deseo lo mejor con La Tortuga Mecánica!.
      Un abrazo bien grande 😀

    1. ¡Hola Paseando entre Páginas :D! Muchísimas gracias por pasarte y por tu comentario *^_^*
      Me alegro que te gustara tanto la entrada, de verdad que leer estas cosas siempre hace ilusión y da ánimos para seguir *^_^*. Si te soy sincero, antes de empezar a documentarme para este post no sabía ni la mitad de la mitad, por lo que me he quedado muy sorprendido al respecto. Esta película me ha dejado la lección de no rendirse nunca ante las dificultades y usar la creatividad para afrontarlas. O al menos, es lo que me ha quedado tras escribir este post ^_^.
      Aparte que saber estas anécdotas de rodaje siempre es interesante y curioso :).
      Gracias de corazón.
      Un abrazo bien grande :D.

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